Educación del gusto

Slow Food impulsa la educación del gusto basada en el despertary el entrenamiento de los sentidos, así como en el estudio de los contextos y las técnicas de producción alimentaria.

Slow Food considera la degustación como una experiencia instructiva y de toma de conciencia.

Slow Food organiza programas educativos adaptados a todos los participantes y niveles: de niños a profesores, desde los socios hasta el público en general.

Los programas de Educación del Gusto Slow Food son innovadores porque se basan en la idea de que la alimentación es sinónimo de placer, cultura y tiempo compartido y que el acto de comer influye en nuestros valores, actitudes y emociones.

preguntas-inicio

Manifiesto para la educación

Introducción política al Manifiesto Pedagógico de Slow Food

Concientes de que las instituciones educativas no bastarán para la educación y la formación de las nuevas generaciones, consideramos necesaria la existencia de una oferta formativa más amplia y sinérgica que abarque otros temas vivos en el territorio.

La educación es una responsabilidad individual y colectiva, común y próxima, que debe ser asumida y ejercida tanto en las escuelas, como en la política, las asociaciones, las cooperativas, los centros culturales, las familias, entre otros ámbitos posible.

Resulta de vital importancia volver a encontrar y alimentar el papel de la comunidad como garante de la transmisión de todos los saberes vinculados a las culturas materiales y sociales, entre las que se halla la cultura de la alimentación.

Creemos que el alimento es el instrumento ideal para experimentar y promover una educación articulada, compleja y creativa que dé valor a la interdependencia, al medio ambiente y a los bienes comunes.

Slow Food considera que la educación es un derecho de todos, sin distinción de sexo, lengua, etnia o religión; debe ser accesible en distintos lugares y a cualquier edad. Es nuestra responsabilidad no postergar para la siguiente generación lo que podemos contribuir a mejorar hoy.

Solo a través de una población preparada, crítica y motivada los Países podrán dar lo mejor de sí mismos.

El derecho a la educación no puede permanecer una declaración abstracta porque los principios, cuando no se aplican, son violados.

La educación para Slow Food:

• Es un placer, una ocasión lúdica y agradable en la cual sentirse bien y vivir sin presión.
• Enseña a valorar la lentitud y a respetar los ritmos de cada uno y de los demás.
• Es aprender haciendo, porque la experiencia directa alimenta y refuerza el aprendizaje.
• Valoriza la diversidad de las culturas, los saberes, las competencias y los puntos de vista.
• Reconoce las necesidades y estimula el interés y la motivación de cada persona.
• Analiza los temas en su complejidad, favoreciendo la comprensión de las relaciones entrelas distintas disciplinas y ámbitos.
• Es tomarse el tiempo para comprender, interiorizar y elaborar una visión propia.
• Anima a participar y facilita el diálogo, la libertad de expresión, la cooperación, el escuchar y la aceptación recíproca.
• Es un recorrido íntimo que abarca la dimensión cognitiva, experimental, afectiva y emotiva.
• Se nutre del contexto en el que se halla, valoriza la memoria, los saberes y las culturas locales.
• Facilita la interconexión entre las redes locales y refuerza el sentimiento de comunidad.
• Desarrolla la conciencia de uno mismo, de su papel y de sus actos.
• Estimula la curiosidad, anima la intuición y despierta el sentido crítico.
• Promueve cambios que generan pensamientos y comportamientos nuevos y más responsables

Educación sensorial y alimentaria

«A los orígenes del gusto»

Desde Linz a Toronto, los Convivia de Slow Food están introduciendo la educación sensorial en festivales comunitarios alrededor del mundo utilizando el kit de educación sensorial “A los orígenes del gusto”.

Este kit provee un curso de educación sensorial, disponible en doce idiomas, para complementar las actividades de educación del gusto organizadas por las comunidades de Terra Madre, Convivia de Slow Food y muchas otras personas que quieren entrenar sus sentidos para reconocer la calidad de los alimentos. Puede ser utilizado por grupos de distintas dimensiones y edades, como una clase o una familia que desea experimentar los ejercicios con los niños.

Gracias a Slow Food Educación ponemos a disposición el material en español del kit de educación sensorial «A los Orígenes del Gusto».

1. El libro de ejercicio “En qué sentido”: Este es el primer instrumento institucional desarrollado por Slow Food, creado para personas que quieren conducir y organizar actividades de educación sensorial para niños y adultos.

2. Guía “A los Orígenes del Gusto”: Esta guía provee las instrucciones y un libro de trabajo para realizar varios ejercicios propuestos durante las seis estaciones sensoriales del curso. Animaciones de la película son utilizadas para explicar mejor el funcionamiento de los sentidos. Al final de la guía se proveen soluciones para los ejercicios.

3. Video (link a Youtube). Ilustra como funcionan los órganos sensoriales y los ejercicios que pueden realizarse para entrenarlos y utilizarlos con conciencia.

4. Tutorial para realizar el curso.

Los Huertos Escolares

En 2001, Slow Food USA lanzó el primer proyecto nacional de Huertos Escolares.

Los miembros crearon huertos escolares dentro de las escuelas para que los alumnos pudieran cultivar sus alimentos, conocer la horticultura y estimular sus sentidos. Se formó un Comité de Educación para promover el proyecto a escala nacional, y en dos años se crearon 30 huertos en todos los Estados Unidos. El proyecto «Del huerto a la mesa» se ha ampliado a talleres de cocina después de las clases y a visitas a granjas.
Esta iniciativa se volvió popular en otras partes del mundo y en 2003, en el Congreso Internacional Slow Food, se decidió que cada Convivium del mundo debería trabajar para fomentar los huertos escolares. En 2006, el Congreso Nacional de Slow Food Italia decidió crear 100 huertos en escuelas de Italia.

Los huertos escolares se ajustan perfectamente a los tres principios fundamentales: «Bueno, Limpio y Justo»

• Buenos, porque van acompañados de talleres para que niños y padres aprecien las calidades sensoriales y organolépticas del alimento y para exigir una alimentación de calidad en los comedores escolares.
• Limpios, porque los niños aprenden a aplicar los principios de la producción agroecológica, a buscar semillas de variedades locales de frutas y hortalizas y a reducir los impactos ambientales negativos de la producción alimentaria.
• Justos, porque animan a transmitir los saberes de generación en generación pues reconocen el papel social de los más ancianos y de los voluntarios, y desembocan en colaboraciones con proyectos similares en muchos países.

Actualmente, más de 125 huertos escolares en Italia son parte del programa nacional "Huertos en Convivium" que incluye un curriculum de tres años de educación sensorial, del consumidor y ambiental, así como clases sobre cultura alimentaria y conocimientos del territorio. Los profesores trabajan con los padres de familia y los abuelos para apoyar a los niños. Existen más de 200 huertos escolares en todo el mundo.

Dentro de esta línea, el último gran reto de Slow Food, lanzado en el Día de Terra Madre 2010, es la creación de Mil huertos en Africa, con la colaboración y participación directa de Convivia y miembros de la red de Terra Madre de Africa y de todo el mundo.

Experiencias de Convivia en otros países

Al asistir a los cursos y visitar las granjas, centros de producción y mercados, los socios de los convivia agudizan sus capacidades sensoriales y amplían su conocimiento y su apreciación de la alimentación. Trabajando con escuelas y productores de su región y organizando conferencias con expertos, los convivia ubican la educación del gusto al alcance de un público más amplio y abren la mente a las cuestiones vinculadas a la alimentación.

Los convivia de Slow Food trabajan con las escuelas en todo el mundo para facilitar el acceso de los niños a la educación del gusto. A continuación algunas experiencias importantes de Convivia de todo el mundo:

DUBLIN (Irlanda)

El Convivium Slow Food de Dublín ha unido sus esfuerzos a los de Eurotoques, una asociación de chefs europeos a favor de la calidad alimentaria, para celebrar el Día Europeo de la Alimentación Sana y la Cocina para Niños. Desde hace tres años, ambas organizaciones trabajan unidas en un proyecto educativo en las escuelas para animar a los alumnos y sus familias a consumir productos locales y de temporada. Los chefs intervienen también en las aulas para guiar a los niños a través de los placeres de la cocina y la degustación.

MOLO (Kenia)

El Convivium Slow Food Central Rift Valley colabora con el Network for Eco-Farming in Africa para dar a conocer a los niños de las escuelas locales la agricultura biológica y las verduras tradicionales. El producto del trabajo de los alumnos es recogido por el cocinero de la escuela y se usa para elaborar las comidas. No sólo se alimenta mejor a los niños, sino que éstos son más conscientes de la destrucción del bosque keniano y han plantado árboles cerca del huerto para que no se olvide esa pérdida.

ONTARIO (Canadá)

El Convivium Slow Food Sault Sainte Marie organiza cursos de cocina fácil para alumnos de primaria: aperitivos a base de ingredientes frescos y fáciles de preparar con sus manitas. El Ministerio de Educación de Ontario ha colaborado en este programa y los cursos gozan de un éxito ininterrumpido desde hace tres años plasmado en que los niños han sustituido los alimentos industriales por bocadillos vegetales y jugos naturales recién exprimidos.

PERTH (Australia)

Desde 2006, Slow Food apoya el «Edible School Garden» (el huerto escolar comestible) de la escuela primaria de Wembley Downs. El proyecto permite que los niños sean conscientes de dónde procede su alimento y del ritmo de las estaciones. En este huerto todo se come y se utiliza también para la fiesta de fin de curso.

ESTIRIA (Austria)

El Convivium Slow Food de Estiria también tiene su proyecto de Schulgärten, que abarca 16 escuelas. Empezó en 2005 con la creación de una guía sensorial y con 20 actividades sobre la educación del gusto; en 2007, alumnos y profesores también publicaron un libro sobre el desayuno, donde se subraya la importancia de esta primera comida del día y presenta recetas a base de productos naturales cultivados en su jardín-escuela. A modo de fiesta de fin de curso, los alumnos organizan un mercado para vender su cosecha a finales de la primavera cuyos beneficios se destinan a la compra de las semillas del año siguiente.

El proyecto ha recibido el apoyo de expertos y una subvención de la Unión Europea. Cuenta hasta con un agrónomo que forma técnicamente a profesores y alumnos; también supervisa los intercambios entre las distintas escuelas, que proporcionan ocasiones para que los niños hablen de sus resultados y creen nuevas amistades.

La Universidad de Ciencias Gastronómicas

La Universidad de Ciencias Gastronómicas abrió sus puertas en 2004, apoyada por el movimiento internacional Slow Food y por los gobiernos regionales de Piamonte y Emilia-Romaña. Su modelo innovador y multifacético combina estudios de humanidades y científicos con una formación sensorial y experiencias prácticas con viajes a los cinco continentes, y permite comprender los procesos de producción alimentaria artesanal e industrial al situarlos en un contexto cultural. El objetivo es generar una nueva percepción de la gastronomía y nuevos profesionales de la gastronomía capaces de unir el acto de comer con el acto de producir sin franquear ninguna etapa intermedia.

Actualmente, unos 400 estudiantes procedentes de 22 países distintos han culminado los cursos de la Universidad de las Ciencias Gastronómicas.

A través de los Convivia creados en los campus y de la Red de de Jóvenes en pleno auge, los estudiantes de la UNISG originan una conexión y un centro de comunicación para jóvenes interesados por la alimentación en todo el mundo.

Mayor información en www.unisg.it

preguntas-fin

Para más información visitar: http://www.slowfood.com/education