Preguntas Frecuentes

preguntas-inicio

¿Por qué se llama Slow Food?

Es una forma irónica de decir no al fast-food. Slow Food significa vivir sin prisas, empezando por la mesa.

¿Por qué el símbolo del caracol?

Se escogió el caracol por su lentitud tanto al desplazarse como al comer. También es una especialidad culinaria de la zona de Bra (Italia), cuna del movimiento Slow Food.

¿Y por qué Slow Food nació en Bra?

Bra es la ciudad natal del fundador del movimiento, Carlo Petrini, y se halla en una región famosa por los vinos, la trufa blanca, el queso y la carne de buey. Sentarse a la mesa siempre ha sido una manera de socializar en Italia. Esta ciudad ha demostrado que era la incubadora perfecta para el movimiento Slow Food.

¿Slow Food es sinónimo de ecológico?

Slow Food aprueba los principios que se hallan en la base de la agricultura biológica, como los métodos de trabajo de bajo impacto medioambiental y la reducción de pesticidas. Sin embargo, Slow Food mantiene que la agricultura biológica practicada de forma extensiva es comparable al monocultivo convencional y, por ello, el certificado biológico no es considerado como garantía de producto sostenible.

A pesar de que la mayoría de los Baluartes Slow Food se basan en técnicas ecológicas, pocos tienen certificado debido a sus costes. Para que un producto sea Baluarte deberá ser coherente con el principio de agricultura sostenible dado que Slow Food trabaja para garantizar que sean «buenos, limpios y justos». Los próximos años, la Fundación para la Biodiversidad apoyará (y financiará, donde sea posible) el certificado ecológico de los Baluartes si se estima que eso ayudaría a acceder más fácilmente a ciertos mercados o aumentar su rentabilidad.

¿Cuál es la postura de Slow Food sobre los organismos genéticamente modificados (transgénicos)?

Demostrado ya que Slow Food no se opone a la investigación de las universidades ni de organismos públicos, esta asociación es contraria al uso comercial de plantas genéticamente modificadas. Somos capaces de transferir un gen de una especie a otra, pero no somos capaces de predecir ni controlar los resultados, lo que podría constituir una amenaza para nuestra biodiversidad natural y agrícola.

Otro inconveniente de los OGM es que arrebatan a los agricultores la decisión de lo que plantan dado que el polen de las plantas OGM recorre kilómetros y poliniza los campos convencionales y también los biológicos, y así obligan a los agricultores a invertir trabajo y dinero o cosechar plantas que no han decidido cultivar. Slow Food cree que la única manera de proteger a los consumidores para que puedan decidir es haciendo constar en la etiqueta que se trata de productos con OGM.

Pero, los estadounidenses comen OGM desde hace años sin problemas. ¿Eso no significa ya que son sanos?

Los transgénicos están presentes en Estados Unidos desde hace años, pero los consumidores no pueden saberlo porque no existe un etiquetaje apropiado. Es prácticamente imposible saber quién consume OGM, ni de qué tipo, ni en qué cantidad, ni por cuánto tiempo. Todos estos datos son indispensables para evaluar su potencial perjuicio. El consumo de transgénicos puede originar nuevas alergias.

La hipersensibilidad y las alergias han aumentando mucho en los países industrializados porque han disminuido nuestra resistencia inmunitaria y a la exposición a los alérgenos medioambientales. Con los OGM podrían multiplicarse las alergias; por consiguiente, quienes claman que basta con mirar a los Estados Unidos para ver que no afectan a la salud o subestiman la complejidad de la cuestión o engañan deliberadamente al público.

¿Cómo se financia Slow Food?

La asociación internacional recibe la mayoría de los fondos a través de las cuotas de socios y de las contribuciones de patrocinadores. Actividades internacionales, como el Salón del Gusto, también contribuyen a financiar Slow Food, al igual que la venta de productos y libros. Siete asociaciones nacionales Slow Food reciben también una parte de la cuota de los socios, así como fondos suplementarios de otras fuentes como patrocinadores o instituciones. Slow Food Italia, la asociación nacional más antigua, goza de formas más avanzadas de recolectar fondos, como las publicaciones de Slow Food Editore.

Otra rama de Slow Food Italia para recoger fondos es Slow Food Promozione, que organiza grandes eventos, vende espacios publicitarios en sus publicaciones y busca patrocinadores acordes con la filosofía Slow Food. De acuerdo con sus estatutos, Slow Food Editore y Slow Food Promozione reinvierten todos sus ingresos en la organización.

¿Qué reglas tiene Slow Food para recolectar fondos?

Slow Food sigue las mismas directrices que para crear asociaciones a largo plazo con patrocinadores, basadas en la comprensión mutua y en una filosofía compartida. Los patrocinadores no pueden realizar actividades que vayan contra la filosofía del movimiento y Slow Food conserva una autonomía total sobre sus decisiones y sus actividades. Para consultar todas las reglas: www.slowfood.com

¿Adónde va el dinero de mi cuota?

Los gastos de las cuotas de socios se dividen entre los convivia y los distintos departamentos de la sede internacional de Slow Food, que facilita servicios a los socios. Los convivia utilizan su porción para organizar parte de sus actividades. Cuando se crea una asociación nacional, ésta recibe la totalidad de las cuotas y financia a su vez a Slow Food Internacional.

¿Puedo poner el logo Slow Food en mis productos o en mi restaurante?

No, el logo Slow Food está registrado y sólo puede utilizarse en actos Slow Food locales, nacionales o internacionales. El reglamento sobre la utilización del logo Slow Food está disponible en www.slowfood.com

¿Qué son las Ciudades Slow, las Cittaslow?

Slow Food ha animado el crecimiento del movimiento Ciudades Slow, un grupo autónomo de ciudades decididas a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, en particular en lo referente a su alimentación. Las Ciudades Slow deberán seguir una serie de reglas que hacen que la vida allí sea más agradable: el cierre del centro de la ciudad al tráfico un día por semana y políticas que respeten las características de la ciudad. Las Ciudades Slow intentan proteger la alimentación tradicional creando espacios y ocasiones de contacto entre productores de calidad y coproductores. Existen Ciudades Slow en todo el mundo: de Noruega a Brasil, sin olvidar Italia. Para más información sobre Ciudades Slow: www.cittaslow.net

preguntas-fin